Mis perros…

Soy un trineo. Y mis Huskyes siberianos están almohadillados, cansados de andar posando sus pezuñas en el hielo. Pero miran cabizbajos hacia atrás. Y me ven. Y deciden no para de caminar.

Se me ha enseñado tanto lo mal que soy capaz de hacer las cosas, que tan sólo en el monstruo final, en la última pantalla, en el bonus track; he podido atisbar lo que hice bien, sin molestar. Se me ha llamado tanto la atención sobre actos que han perjudicado tanto, que el déficit hacia la misma, es incontrolable.

Soy un trineo. Bueno. Que patina bien sobre la nieve. Que a pesar de calentarse con mis Samoyedos, paso el frío que le da al calor del cuerpo, la desquiciada incapacidad de regañar a nadie.

Se me ha insistido tanto en los errores cometidos, que se ha viciado el alma de mis perros y la mía. Y ahora no distinguen, saturados. Se me ha dejado tan claro lo que un diminuto fallo de comportamiento causa sobre mil doscientos diecisiete aciertos, que por pánico a fallar… ya no lo intento.

Soy un trineo, al que tanto se ha guiado, que ahora mis pobres Alaskas Malamutes vagan sin orientación alguna. Pero comen de mi mano y bailan sobre ella. Porque saben que de sus pezuñas me alimento y sobre las mismas danzo.

Se me ha educado tanto, que se ha rizado el rizo demasiado. Se me ha hecho ver los riesgos tan desproporcionales que atañe salirse del cauce de la alquitronosa sociedad, que mis pulgas han dejado de quererme.

Soy un trineo. Y si no son mis Huskyes, o mis Samoyedos, o mis Alaskas Malamutes los que tiran de mis riendas, vuelco.

Porque yo no tiro del trineo de otros perros.

Yo no educo.

Yo no hago ver verdades a la gente.

Yo no insisto.

Yo no enseño.

Yo no llamo la atención.

Pero la infancia de mis sabuesos, y la mía, nos persigue. Nos arrebata la riña y los enfados. Nos quita todo signo de adultez y madurez.

Mis perros ladran pero lamen. Y bajo ningún concepto creen que sus ladridos tienen la razón sobre los Pastores Alemanes del vecino.

Simplemente ladran.

Sin educar.

Sin hacer ver verdades a la gente.

Sin insistir.

Sin enseñar.

Sin llamar la atención…

… por eso son mis perros…

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