Cuando Nada es Suficiente…

Para la matrona,
el peso que pesé. Para las persianas,
la insensible sensación al sol de mis pupilas.
Para el chupete,
mis encías desgastadas. Para el perro
del vecino, mis colmillos.

Para la guardería,
el babero limpio. Para mi familia,
ser yo mismo. Para el camello
de mi droga, mi salud; y para el sol,
follarme a veces a la luna a pelo.

Para el maestro,
una media de notable. Para el futuro,
mi duro a cuatro pelas. Para el amigo,
mi fuga con cualquiera. Para el orgullo,
por mi “tuyo es”, por mi “nada es mío”.

Para mi papá,
serlo casi todo. Para la dignidad,
mi cabeza alta. Para el sueldo digno,
mis carreras. Para la verdad,
las mentiras que me invento.

Para todos, siempre
me faltó de algo. Para nadie fui
lo suficiente. Para nada,
he valido nunca. Y sin embargo…
… mi peor insuficiencia está en tus brazos…

Para Ángela,

por endulzarme los suspensos…

… aunque no le valga ni la pena…

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