Habiéndome vivido…

No pasa nada. Si el alumno no deslumbra y a su sabio profesor no pasa, si ya no abrasa el aleteo de las alas del amor en vena; nada pasa si se dan por buenas, las derrotas que te dejan vivo y sin secuelas.

No es tan grave. Si las aves no han querido desplegar las alas, si en mis calas no se nadan cristalinas aguas; no es tan grave si después de todo nada, si no lucho, si no intento, si me invento un cuento sin escuelas, si navego en rumbos con escalas.

No se acaba el mundo. Si no esculpo mi futuro en directrices, si me dices, pertinentes imprudencias sin destino. El mundo no se apaga, por quererlo todo sin tenerlo nada, por teñir de negro oveja una camada, por soñar sonidos sin tener oído.

No pasa absolutamente nada. Si se alarga la niñez, si la desnudez del alma ocurre en convicciones cálidas; nada pasa si se forman telarañas en el hueco de la madurez adulta, en la pulpa del sirope responsable; si la luz que te ilumina es pálida.

No es tan grave. Si el ensayo y el error es tu rutina, si las rimas no son siempre consonantes. No es tan grave, razonar lo irrazonable, escuchar cuando te hablen, hacerlo todo… como nadie lo hizo antes.

No se acaba el mundo. Si me tumbo al sol cada mañana, si me gana el tiempo una partida que no juego; el mundo no se acaba si me muero, sabiendo que me voy, habiéndome vivido.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s